Quizá resulte estremecedor escucharlo, pero es así: cada vez son más frecuentes las estafas en Internet, esas realizadas por oportunistas y ladrones que utilizan la gran red para apoderarse sin derecho alguno del dinero de los usuarios.

Desafortunadamente, en España este tipo de fechorías se cometen usualmente, y en otras partes del mundo también. Su variedad es intimidante, pues abarca diferentes ámbitos y sectores, y muchas veces son eficaces, pues logran sin mucho esfuerzo engañar a los clientes.

Una de las estafas frecuentes en Internet son aquellas que se hacen mediante las compras online. Por ejemplo, una página web anuncia un producto o servicio de gran calidad, pero el vendedor explica que no puede realizar la transacción porque no se encuentra en el país, pero asegura que un conocido suyo puede llevarla a cabo, previo pago del dinero. Resulta pues que el producto o el servicio no existen y el cliente perdió su dinero.

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Y qué decir de las estafas que juegan con los sentimientos de las personas. En estos casos el estafador utiliza un servicio de citas online o de mensajería instantánea, mediante el cual demuestra interés por la persona a la que planea engañar. Una vez que gana confianza con dicha persona, le propone conocerse, al tiempo que pide dinero para pagar el avión, el hotel, o por problemas de salud. El engañado hace la transacción de dinero y se queda esperando a quien él o ella pensaba que podría ser el amor de su vida.

Pero si dolorosas son las anteriores, estas a continuación son más tensas aún: las estafas por extorsiones. De pronto una persona puede recibir por correo electrónico la información de un presunto asesino a sueldo que asegura que otro asesino, que puede ser su compañero o rival, le ha ofrecido dinero por asesinarla. Sin embargo, él no lo hará si la persona amenazada le ofrece igual o mayor cantidad de dinero. Incluso, en ocasiones hasta pide una suma muchísimo mayor asegurando que eliminará al cliente que le hizo la oferta, para mayor tranquilidad del amenazado.

En fin, que hay que tener mucho cuidado, acudir a sitios seguros y no dejarse engañar fácilmente ante tentadoras propuestas o intimidantes amenazas.

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